La UAM y Equipo Sirius han convocado el I Premio Internacional ASTRO de Ficción Científica,...
entendiendo por tal, relatos, tramas, contextos que incluyan como eje narrativo anticipaciones o especulaciones caracterizadas por su fundamentación científica
Va para un año me regalaron la Piel Fría, de Sánchez Piñol, en una bonita edición conmemorativa de Edhasa de tapa dura y regusto clásico. Qué bonito libro. Para entonces yo ya le tenía una manía considerable a Sánchez Piñol.
La envidia.
¿Les parece poco motivo una novela exitosa fantástica y bendecida por toda la crítica mundial?¿Por qué él sí y otros(sin duda igualmente meritorios) no? Además, el argumento se me antojaba un cagarro, una revisión lovecrafiana de “La cosa del pantano”… ¿Y una novela así era lo mejor que había pasado en la CF en años?... Pues sí que estamos buenos. Hay que decir que no soy envidioso siempre, sólo lo normal (a veces hasta me alegro del éxito ajeno). Pero mira por donde, la había cogido perra con Sánchez Piñol
Total, que si no puse la Piel Fría en el cesto para la biblioteca pública de buenas a primeras fue porque el libro era bonito. Y ahí andaba, tirado por casa, hasta la pasada semana. Tras una racha de lecturas de doctísimos ensayos de la mayor trascendencia, el cuerpo me pedía “serie B”. Y en esto cojo el libro de la peor manera, ciego de envidia y dispuesto a ensañarme en los defectos y debilidades de la Piel Fría.
La primera impresión no fue nada mala. Un ritmo conradiano, una prosa ajustada al contexto histórico, un enigmático inicio que suscita mil preguntas… Pero pronto conseguí el objetivo inicial de encontrar alguna fisura en la que cebarme. Allá por la página 30 me sorprendió la brusca transición al contacto del prota con los monstruos. “Oh qué mal”, me decía con sonrisita de suficiencia, “que tonto es este Sánchez Piñol, pudiéndolo hacer así, lo hace asá (ji, ji)”. Además, que el prota se llame Batiscafo (¿qué pasa? ¿qué el autor nos toma por subnormales?)… Para mayor felicidad del envidioso, el primer pliego del libro se me despegaba hoja por hoja. Ya tenía, pues, lo que buscaba. No sólo era una novela corrientucha sino que, encima ¡las hojas se caían! (ji, ji, ji). Un envidioso no puede ser más feliz.
La cosa es que, no teniendo otro libro a mano, seguí leyendo. Y aunque envidioso de natural, siempre he sido celoso de mi salud mental, de donde procuro decirme a mi mismo la verdad, y la verdad, Besa, es que si la novela es un cagarro ¿qué haces mordiéndote las uñas y leyendo la Piel Fría como un poseso a la 1,30 de la madrugada? ¿Acaso era un thriller de estos mascado como la carne de pescuezo pero máximamente adictivo? No. ¿Entonces, un espasmo continuo de acción mutante que obliga al lector a pasar página cual poseso? Tampoco.
Me tuve que rendir a la evidencia… Estaba ante una magnífica e inteligentísima novela y había que seguir hasta el final…Y les advierto que superar las trampas que la envidia pone en la lectura de un texto no es nada, pero que nada, fácil.
El irlandés, el prota, llega a una isla remota donde se las verá con un enigmático náufrago vocacional y una situación de lo más jodida. Hasta ahí, la Piel Fría recuerda a “El Faro del Fin del Mundo”, de Verne, mezclada con “Enemigo Mío”, “Fort Apache” y “La Cosa del Pantano II”, sólo que en lugar de piratas o mescaleros, citaucas, anfibios antropomorfos que no paran mientes con tal de acabar con todo lo que tenga chicha. Sin embargo, tres o cuatro cosas diferencian radicalmente la Piel Fría de lo que pueda haber experimentado antes. En primer lugar, la tensión entre los dos humanos que, gradualmente, se traslada a la posesión de la sirena, generando un brutal triángulo amoroso de tintes mitológicos. En segundo lugar, el acecho, Sánchez Piñol no se ceba en la abundante acción pero la describe admirablemente. Y por último, el supermisterio. ¿Quién es Battis Caffó? Aquí hay que decir que al estar narrado en primera persona se sabe que Battis acabará fatal, pero el talento de Sánchez Piñol se impone a esta limitación.
La pregunta de ¿qué hace aquí Battís? ¿quién es este ser aislado en su burbuja y hundido en los abismos oceánicos?¿Por qué Sánchez Piñol no te lo explica?... Una duda que taladra el cerebro y se convirtió en el eje de mi lectura. Ahí estaba la clave, de donde el final, único posible e inevitable, me pareció un gran colofón. Me fascinan las novelas circulares. O sea que, resumiendo, encima de entretenida, inteligente y original, con alarde estructural incorporado. Llegados aquí, noqueda sino seguir el consejo de Cruyff cuando Busquets le recriminaba que al jugar adelantado corría el riesgo de que le metieran gol desde medio campo. “Si te la meten desde medio campo, te giras y aplaudes”, zanjó el entrenador. Y esto es lo que hago, un caluroso aplauso.
Donde discrepo abiertamente es en la consideración de esta novela como la mejor de género fantástico escrita en España. Con todo el respeto, Sánchez Piñol está aún lejos de Perucho o Palol. Es una muy buena y original novela basada en un triángulo amoroso alrededor de una sirena hechicera de solitarios y con el aliciente formal de una circularidad argumental. Adictiva, bien escrita, ni le falta ni le sobra, exacta, recomendable, entretenida y, lo que más me gusta, con no pocas dosis de belleza. Ni más ni menos. ¿Dónde está lo que no encaja? ¿Por qué no es la novela genial que dicen que es? Pues por la liviandad del leit motiv filosófico, esa manidísima pretensión de positivar al “otro”, para terminar postulando que el enemigo es el “hombre blanco” en tanto que intruso.Si al menos Sánchez Piñol se limitara a ventilar esta tontada en quince rayas … Pero insiste e insiste… Como si ponerse en la piel del otro no fuera una de las más trilladas gilipolleces de los libros de autoayuda…
Durante estas fiestas pasadas, conversando con un colega me comentaba que un original recibido incluía un párrafo como propio pero que el creía que era de otro autor. A mí también me suena, pero no recuerdo de quíén es.
Lo transcribo tal como me lo ha facilitado por si alguno/a de los que pasan por aquí puede ayudar al respecto.
[...]Hace mucho tiempo tomé la decisión formal de seguir una regla fundamental en mis escritos: ser claro. He desechado cualquier tentación de escribir poéticamente o de modo experimental, o de cualquier otra forma que me permitiera[...] He escrito con la mayor claridad y, de este modo, he establecido una cálida relación con mis lectores [...]
De joven algunas novelas me impactaban de tal modo que mis puntos de vista sobre las cosas cambiaban. Para mí, ahí está la diferencia entre una buena novela y una gran novela. Ocurre que, cosas de la edad, en los últimos quinquenios esa capacidad de impactar mi forma de pensar se ha desplazado de la novela al ensayo.
Este año estoy de suerte y tres ensayos me han conmocionado. Me refiero a “Espacio y Tiempo”, de Teodoro Vives (Equipo Sirius), “Yo soy un extraño bucle”, de Hofstadter (Metatemas), y “Los ensayos de Montaigne” (Acantilado), de cuya lectura sigo disfrutando.
Espacio y Tiempo. Hace un año, en la Feria del Libro, compré en la caseta de Equipo Sirius este ensayo descomunal (por su calidad, que no por su cantidad, son 300 páginas que se hacen muy cortas) del astrónomo Teodoro Vives (exCoDirector del Observatorio hispanoalemán de Calar Alto). Fui dejando su lectura hasta hace unas dos semanas, y créanme, hoy no entiendo que alguien que se interese por la filosofía de la ciencia no lo tenga por lectura obligatoria. Bueno no, es formidable. En concreto, las primeras 70 páginas en las que se resume la filosofía de la ciencia de Platón a Feyerabend es sencillamente lo más clarito, sintético e inteligible que recuerde haber leído al respecto. Una maravilla. La fiesta sigue con la exploración de un tema tan apasionantes como el espacio y el tiempo. Comprenderán que para un idealista (en sentido filosófico) como yo este libro sea una gozada en cadena.
Siempre me extrañó un tanto que los científicos den por buena la existencia (real, en sentido fuerte) de muchos conceptos sin pararse a pensar en los tsunamis epistemológicos que aparejan. En ciertos ambientes, es hasta cierto punto común encontrarse con sabios que hablan de la necesidad de postular la realidad de un “nuevo tipo de materia al que llamaremos información”, el espacio que no tiene espacio y cosas así. Sin probablemente ellos saberlo, se sitúan en un realismo platónico recalcitrante que ignora 2.500 años de pensamiento. En honor a la verdad, a renglón seguido hay que decir que 2.500 años después, el platonismo sigue siendo la filosofía “doméstica” que todos llevamos dentro. Hay que aclarar: ser platónico (o no serlo) no altera en lo esencial la calidad de la ciencia que se pueda hacer, pues después de todo, la ciencia es conocimiento útil, no metafísica…
Ahora bien, si lo que pretendemos es adentrarnos en temas como qué es el tiempo, por fuerza hay que partir de la Filosofía de la Ciencia. Y esto es lo que hace Vives ejemplarmente, para seguir desmenuzando amenamente las teorías físicas explicativas de este maravilloso enigma. En definitiva, si hay un ensayo de lectura obligada, Espacio y Tiempo de Vives entra en la categoría por la puerta grande. Un libro divulgativo inteligible a la par que profundo del que destacaría su enorme validez como “fondo de armario” para abordar el tiempo como nexo común en las investigaciones científicas y filosofícas.
Yo soy un extraño bucle, o porqué la materia se piensa a si misma, de Douglas Hofstadter (en adelante, Doug)tiene el aliciente de estar escrito por el autor de “Escher, Godel y Bach”, un Premio Pulitzer, muy influyente en los años 80. En este nuevo ensayo, Doug se deja de zarandajas y entra de lleno en la pregunta de que es el yo. Como siempre que hablamos de este autor, lo hace de una manera ingeniosa, valiéndose de analogías y evitando (no sé porqué) una exposición sincrónica. Doug pica de aquí y de allí para abonar su teoría.
Ya les digo que el libro vale la pena. Doug tiene la cualidad de adentrarnos en terrenos realmente apasionantes. Los capítulos dedicados al problema de la recursividad, y porque los lenguajes formales son incompletos (Godel) son realmente cumbres. Ahora bien, según lees, más te enfadas con Doug. Este americano es un soberbio que te pasas. Una y otra vez nos recuerda que él hace filosofía, no ciencia, pero en lugar de polemizar con los autores potentes, los no más de veinte que han influido en la historia de la filosofía, se centra en unos mediocres que nadie conoce y que dudo que salgan ni en el diccionario de filosofía de Kansas. ¿Por qué? Y he aquí la triste verdad, a diferencia de Vives, Doug no ha leído ni una línea de Platón, de Kant, de Popper… Nada de griegos o alemanes. A todo lo más, nos explica un cartesianismo “sui generis” basado en el Tratado del Hombre… La incultura de Doug en la filosofía clásica y del XX es, simple y llanamente, lacerante y habla bastante del yanquicentrismo que tanto abunda en la ensayística anglosajona. ¿Qué le costaba a Doug haber consultado el item “mente” de la Enciclopedia Oxford de Filosofía? No te digo ya que se hubiera marcado el esfuerzo de Vives en buscarse referencias filosóficas competentes, que debiera…
Obviamente, la conclusión de Doug no es correcta ni incorrecta, simplemente llega como mil años tarde: El yo no existe, pensar en un yo es un hábito.
Lo mismo que dijeron unos frailecicos hace cosa de mil años. Un planteamiento no ya superado, fosilizado por la filosofía de la ciencia del XIX.
Pero yo no le pienso dar al listo de Doug más pistas; que se joda y estudie, o se lea el libro de Vives, que lo entenderá antes.
Aunque el título lo parezca y la imagen fuese el resultado del ataque de una flota alienígena, corresponde a una exposición de Caixa Forum Madrid. Esta mañana, mientras los niños estaban es un Taller de escultura gratis en el Reina Sofía (privilegios de vivir en Madrid; ya se, ya se que tenemos muchos inconvenientes), el padre y la madre nos fuimos a visitar las exposiciones gratuitas (je, je) de Caixa Forum. Muy recomendable tanto en su interior como el magnífico jardín colgante o vertical.
La exposición de la planta 2 está dedicada a Maurice de Vlanminck, uno de los mejores representantes del movimiento del fauvismo (¿fauqué? aquí está el enlace y me ahorro escribir). A destacar la evolución que realizó este pintor que dejó atrás este movimiento para acercarse al cubismo, representado por sus amigos parisinos Picasso, Braque o Juan Gris. Se resisitó a abandonar el colorido y el volumen, por lo que su acercamiento no fue una mudanza como sí hicieron otros contemporáneos.
Sin embargo donde salta la sorpresa es en la planta primera donde se sitúa la exposición "Zonas de riesgo" de Arte Contemporáneo. Nada más entrar hay una pasillo de 1o metros con 7 cuadros polícromos de distintos colores. Uno se acerca para ver el material con el que están ¿pintados?/hechos y no conseguimos descifrarlo. Cartelito de marras: "[...] realizados con virutas de papel moneda de billetes de 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 €" ¡No es broma! El artista pidió a la Casa de la Moneda billetes que no sirvieran y que fueran a destruirlos. Mensaje: lo efímero del dinero, todo se reduce a virutas,...
Seguimos y otra gran obra de arte contemporáneo (por mi en minúsculas). Observar la imagen y comprobaréis que son cosas de uso doméstico colocados sobre unos cables que se usan como tendedero. Mensaje en el cartelito: "[...] el desplazamiento, la inmigración nos arrastra por el mundo, las cosas son similares en todos los sitios.
Y ya el culmen del canchodeo artístico (¿quién decía que la LSD se había acabado?) La foto es pequeña pero la describo. Lo que hay colgado son monopatínes hecho con ¡¡¡piel frita de cerdo!!! En las tres pantallas se muestran: 1) como se fríe la primera piel con sus ruedas y todo, 2) una visión del suelo de Caracas visto desde el monopatín y 3) unos perros se lo comen. Mensaje del cartelito: "[...] el artista simboliza el nacimiento, vida y muerte de la sociedad actual."
Menos mal que había otras cosas como el vídeo de 2 minutos del mexicano Carlos Amorales que con una combinación de imágenes del mundo animal y humano disecciona lo que nos rodea, culminando en este mapa mundi que se deshace. No se porque me acordé de Claudio Cerdán.
Un padre y una madre se miran a los ojos, se cogen de la mano y...vamonos a por los niños. Volsotros veréis, pero yo no pienso comentar nada más sobre esta maravillosa mañana de sábado.
El escritor, investigador y profesor del dto. Ingeniería Informática, Manuel Alfonseca, dirige, con ocasión del Día del Libro, tres días de debates y conferencias sobre la ciencia ficción. Algunos estaremos allí tratando de interesar, ahondar y a lo mejor, ganar adeptos para la causa.
Martes 21 de abril de 2009
11:00 Mesa redonda de autores de ciencia-ficción juvenil
Participantes:
· Susana Vallejo, premio Internacional de Ciencia-Ficción y
Literatura Fantástica
· Fernando Rubio, autor e ilustrador de novelas y comics de
ciencia-ficción, profesor de la Universidad San Pablo CEU
· Ana Alonso, coautora de La Llave del Tiempo
· Modera Manuel Alfonseca
12:30 Presentación de la colección LA LLAVE DEL TIEMPO
· Ana Alonso
Miércoles 22 de abril de 2009
11:00 Mesa redonda de autores de ciencia-ficción para adultos
Participantes:
· César Mallorquí, premios UPC, Edebé y Gran Angular
· Fernando J. López del Oso, premio Minotauro 2009
· Gabriel Guerrero, autor de la Saga de Sillmarem
· Luis Besa, autor de Metaversos
· Modera Manuel Alfonseca
12:30 Conferencia sobre “Herejías de la ciencia-ficción”
· Luis Besa
Jueves 23 de abril de 2009
11:30 Conferencia sobre “La novela histórica y la ciencia-ficción: dos géneros
emparentados”
· Manuel Alfonseca
Mesa redonda sobre la ciencia-ficción en España
· Jorge Ruiz Morales, Equipo Sirius
· Elena Valencia, Edebé
· Manuel Alfonseca
· Modera Juan Alberto Sigüenza, vicerrector de la UAM
Entrega de premios del XVIII Concurso de Cuentos y del IX concurso de
Se cumplen 20 años de internet, si empezamos a contar desde la integración de protocolos OSI para la interconexión de redes, o 30, si consideramos la fecha del primer enlace entre ordenadores por telefonía. Mi primer contacto con la red fue allá por 1994. En el diario donde trabajaba me enviaron a cubrir un acto de Telefónica. Presentaban una cosa llamada RDSI, entre las maravillas de la RDSI estaba, aseguraba la publicidad, la conexión real entre ordenadores domésticos e Internet.
Al que toca, toca. Durante los siguientes años me tocó explicar lo de Internet a los lectores del diario. Hasta el 97, las peleas con el redactor jefe fueron constantes. El hombre, con buen criterio, me obligaba a explicar en el titular qué coño era aquello de Internet. Hoy parece tontería pero entonces internet era un nombre vacío para el gran público, así que había que sustancializarlo con titulares imposibles del tipo “Hacienda admitirá declaraciones por la nueva red telefónica informática entre ordenadores domésticos”. Página web se retraducía a “una noticia en la red informática”. Así hasta que los lectores se familiarizaron con los neologismos …
Vale de batallitas. Pronto todos vimos la potencia del invento. Ahorrarse el papel, comercio electrónico, bases de datos compartidas… Todo un mundo. Sin embargo, cuando allá por el 98 el que no estaba en la red simplemente “no estaba”, nos dimos de bruces con El Problema. ¿Cómo rentabilizar económicamente Internet?
Con publicidad, nos dijeron.
Y sí, la publicidad ha sido el principal factor de amortización de las inversiones en Internet de los medios de comunicación. ¡Pero qué factor tan magro! En los diarios, por ejemplo, la publicidad on line te la regalan al contratar publicidad papel. Todos hinchan la partida, pero el más saneado de los medios reconoce girar un 5% por publicidad on line, y aún ese 5 es hijo directo de la publicidad-papel. En el camino, los medios han perdido entre un 20 y un 50% de sus suscriptores.
Hasta dónde sé, la inviabilidad de cobrar servicios por internet es el talón de Aquiles del sistema. Internet se ha cargado ya a la industria musical, los DVD y el soft de pago. Que se coma a la tele, la prensa y al incipiente sector editorial eléctrico es cosa de tres años.
Sé que lo que voy a soltar es polémico, pero alguien debe sumar 2+2=4. Elaborar noticias cuesta pasta. La información de calidad, contrastada y seria, precisa profesionales, medios y una red comercial extensa. La publicidad es enemiga de la independencia.
Tras haber visto como se intentaba todo (cobrar por suscripción, por descarga, por mil formas), entiendo que la solución pasa por un impuesto sobre la conexión. Encarecer el acceso a banda ancha un 25% y abonar esa pasta correlativamente al autor de toda información, música o software mediante un sistema de validación objetivo y fidedigno de descargas. Entrarían en el pote todas aquellas actividades sujetas a derechos de autor y reproducción.
Naturalmente, el reparto debería mediatizarse por la Hacienda del Estado. Y evitar esta especie de privatización de los impuestos que es la SGAE. Yo no tendría nada contra las plataformas privadas de gestión de derechos tipo SGAE, Cedro, etc., si tuviera una mínima seguridad de que efectivamente, el autoro editor recibe escrupulosamente su parte. Pero no es así. La SGAE es hoy un organismo totalmente opaco. Teóricamente, los derechos se reparten entre asociados a partir de porcentajes de difusión arbitrarios. Eso por no dar crédito a informaciones que apuntan a que la pasta queda en manos de cuatro abogados, que es lo que personalmente sospecho.
Yo es que ni lo pienso. Los derechos de autor pasan por gravar con impuestos el acceso del mercado al producto sujeto a esos derechos. Y punto.De paso acabamos con tingladillos (arhimillonarios) como la SGAE.
¿Cómo? Tan sencillo como validar una objetiva estadística de descargas, generar el oportuno mecanismo de inspección anti-fraude y repartir el fondo de la cuota correlativamente al volumen de bytes descargados por el usuario final. Parafraseando al “tío de la vara”, tantas gallinas entran, tantas salen.
En España hay 9.060.000 líneas ADSL. Un 25% sobre la cuota de conexión supone cosa de mil millones de euros, una tarta tan gorda como el propio mercado editorial español. ¿En qué estarán pensando los grandes grupos?